En conversaciones cotidianas, redes sociales o incluso en entornos académicos, es común escuchar frases como: todos tenemos un poco de autistas, o eso que cuentas también me pasa a mí.
Aunque muchas veces estas palabras nacen de un intento de empatizar, esconden una profunda incomprensión sobre qué es realmente el autismo y cómo funciona la neurodivergencia.
El autismo no es una escala lineal que va de "poco autismo/pocos síntomas" a "mucho autismo/muchos síntomas", ni una barra de volumen que se sube o se baja. Entender el espectro requiere romper con viejos mitos y mirar la realidad clínica y sensorial de quienes vivimos en él.
El mito de la escala lineal VS. la realidad del gráfico de radar.
Durante décadas de ha difundido la idea desacertada de que el espectro autista es una línea recta horizontal: en un extremo el autismo leve y en otro el autismo grave. Sin embargo, la investigación en neurociencia y psicología del desarrollo propone un modelo completamnete distinto, y con el que nos reflejamos más, sinceramente: un gráfico radial o de radar.
El espectro autista no mide cuánto autismo tiene una persona, sino cómo se distribuyen y manifiestan diferentes dimensiones en su perfil cognitivo y sensorial:
- Procesamiento sensorial: Hipo o hipersensibilidad a estímulos (luces, sonidos, texturas). En la música por ejemplo, se puede traducir en una percepción agudizada de armónicos o, por el contrario, en una sobrecarga auditiva ante ciertos volúmenes y frecuencias.
- Función ejecutiva: Planificación, organización, flexibilidad cognitiva y gestión del tiempo.
- Intereses profundos (hiperfoco): Capacidad de sumergirse de manera intensiva y detallada en áreas específicas del conocimiento o del arte.
- Comunicación y habilidades sociales: Diferencias en el procesamiento del lenguaje no verbal, literalidad y socialización.
- Stimming y autorregulación: Movimientos o conductas repetitivas que ayudan a modular el sistema nervioso.
- Rutinas y predictibilidad: necesidad de estructura para navegar un entorno neurotípico a menudo caótico.
Cada persona autista tiene un mapa único en este gráfico. No hay un más o un menos; hay una combinación singular de fortalezas y necesidades de apoyo.
Eso también me pasa a mí: frecuencia, intensidad e impacto.
¿Por qué una persona no autista puede sentirse identificada con un rasgo aislado? Porque ser humano implica experimentar cansancio ante el ruido, momentos de saturación o gusto por el orden. Sin embargo, la diferencia no reside en el rasgo aislado, sino en tres factores clave:
- Intensidad: No es lo mismo molestarse por un ruido fuerte que experimentar una crisis de sobrecarga sensorial que desregule por completo el sistema nervioso.
- Frecuencia: No se trata de un episodio esporádico, sino de una constante diaria en la interacción con el entorno.
- Impacto e interferencia: la medida en que estas características condicionan la autonomía, el gasto energético diario, la salud mental y la vida cotidiana.
Para divulgar con rigor, es esencial acudir a las fuentes de investigación que respaldan este enfoque:
Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM - 5 - TR, APA). Reemplazó las clasificaciones rígidas anteriores por un diagnóstico único (Trastorno del Espectro Autista) que evalúa niveles de apoyo requeridos, reconociendo la heterogeneidad de los perfiles.
Clasificación internacional de las enfermedades (CIE - 11, OMS). Subraya que las diferencias en la interacción social y el procesamiento sensorial deben causar un impacto significativo en el funcionamiento personal, familiar, social o académico/laboral para formar parte del perfil autista.
Investigaciones del Autism Research Centre (Universidad de Cambridge). Trabajos dirigidos por investigadores como Simon Baron-Cohen o divulgadores como Steve Silberman (NeuroTribes) destacan la neurodiversidad como una variación natural del cerebro humano con perfiles multidimensionales.
Aprender un instrumento, interpretar una partitura o convivir con la música en el conservatorio me demuestra cada día como mi cerebro procesa el mundo de una forma distinta. La música no es solo técnica; es sonido, estructura, emoción e intensidad sensorial. Entender que mi perfil autista es un mapa diverso - y no una casilla en una línea - me permite abrazar mis necesidades de apoyo y mis capacidades sin compararme con moldes ajenos -.
Las imágenes son de una maravillosa divulgadora y compañera en nuestro camino por el autismo y por la divulgación, que se llama Sara Codina, @mujeryautista se ha hecho popular por los libros que ha sacado y sus charlas a lo largo de toda España, ya puedes buscarla en redes y seguirla 🧐
Y tú, ¿conocías este modelo de gráfico radial para entender el espectro autista? Te leo.


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