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Hola amigos!! Hoy voy a compartirles una reflexión.
Si estás en España, muy probablemente te habrás enterado del incendio que asoló el pasado día 23 de febrero de 2.024 un edificio en Valencia, en el que no pudimos evitar el desconcierto y la asolación que producen esas noticias.
Pues esto es lo que escribí viendo la noticia en la tele.
Un pequeño lapso de tiempo, y un gran cambio en muchas vidas.
El lapso de tiempo entre "es" en presente y "fue" en pasado, puede ser tan corto como lo que tarda una falla en volverse cenizas o muchísimo menos. Un edificio colosal que se convierte en una gran bola de fuego, que todos ven cómo se reduce a cenizas sin poder hacer nada más que intentar rescatar a los cientos de personas que habitan dentro, y que huyen sin prácticamente nada que llevar consigo, tan solo recuerdos.
Fuego devastador, que nace y se come todo a su paso, como el gran incendio que asoló nuestra isla de Tenerife el pasado mes de agosto, o el Tajogaite que una vez hace dos años despertó el caos en La Palma para cambiar una gran parte de la isla a su paso.
A los valencianos ahora no les quedan ganas ni ánimos para comenzar sus fiestas grandes. Fuerza!!
Recuerdos
La vida te lo reitera, muchas veces, hasta que lo aprendas. Todo lo que parece intacto, que no va a cambiar, que se quedará así para siempre, es susceptible de pasar de ser inalterable a alterable en un periodo de tiempo, más corto o más largo. Los recuerdos que permanecen con nosotros, que nadie nos va a quitar, son lo único que se va a quedar, eso no va a cambiar. Recuerdos con las emociones propias que llevamos dentro unidas a cada momento.
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