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Canticel, una poesía de José Carner y musicalizada por Joaquín Rodrigo

 Este año cantaré en una de mis audiciones Canticel, una poesía de José Carner que musicalizó Joaquín Rodrigo en catalán, y que Gerardo Diego tradujo al castellano. 

Es un poema que se inspira en la nostalgia mediterránea. A juzgar por la letra, parece un canto marinero, pero realmente es añoranza de los trovadores, esos músicos y poetas medievales que componían sus obras y las interpretaban en las cortes señoriales de muchos lugares de Europa, especialmente del sur de Francia, entre los siglos XII y XIV. Es por esto que reúne elementos de la lírica medieval como: aspiraciones morales, exaltación de la flor... 

Se utilizan mucho dos recursos estilísticos ampliamente utilizados en el ámbito musical, que son la repetición y el paralelismo, que suele ser muy frecuente en el canto medieval tanto religioso como profano. 

En este poema convertido en canción se recitan ideas de un trovero soñador en forma de tres ideas diferentes, no solo debía expresar sus ideales, sino también traducir su espíritu. 

Rodrigo reunió catorce de sus canciones, editadas antes aisladas e independientes, en un solo volumen. Están agrupadas según su unidad estilística y su fecha de composición, entre 1934 y 1939, la mayoría de ellas. El compositor muestra una sensibilidad exquisita tanto en la elección de las poesías como en la forma de asimilar y traducir sus sensaciones, y en los gratos efectos sensoriales de su musicalidad. Es muy versátil para adaptarse a las inspiraciones más diversas: con la misma facilidad traduce aspectos humanistas valencianos, catalanes, castellanos o americanos, aunque en todas sus obras se deja entrever su temperamento mediterráneo. Rodrigo representa en música distintos aspectos que caracterizan a los poetas contemporáneos de la generación del 27. Interés por la temática popular que hay en sus letrillas, romances y villancicos. 

Joaquín Rodrigo es muy expresivo. Destaca su capacidad para la traducción del paisaje, reflejo de la afición en su juventud de dar paseos por el campo. Presiente la naturaleza: sus valores sensibles y su alma. Tiene predilección por los esplendorosos y lúcidos matices primaverales cantados por el poeta. Su sentimiento inspira la melodía, y el ambiente, el acompañamiento instrumental. Utiliza mucho el tema amoroso, pero le interesan poco los motivos que deriven de un subconsciente atormentado y tortuoso: su musa es siempre clara, limpia y amable. 




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