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Lila era una niña con una imaginación tan grande como el cielo. En su cabeza vivían dragones amigables, robots que contaban chistes y bosques que cantaban por las mañanas. Su mayor sueño era escribir la mejor historia del mundo, una que hiciera reír, soñar y emocionarse a cualquiera que la leyera. Tenía una idea brillante que le daba vueltas en la cabeza como un carrusel de colores, pero cada vez que se sentaba frente a una hoja en blanco, las palabras parecían esconderse.
Eso hacía que Lila se sintiera, como es natural, un poco perdida, como una exploradora sin mapa. La idea era muy grande y luminosa en su mente, pero no sabía por donde empezar a dibujarla con letras. Tenía el tesoro, pero no la llave para abrir el cofre. Justo cuando pensaba que su maravillosa historia se quedaría atrapada en su imaginación para siempre, algo mágico estaba a punto de suceder.
El chispazo de una idea y un amigo mágico
Toda gran aventura, ya sea escalar una montaña o escribir un cuento, comienza con un primer paso. Y el primer paso para un creador de historias es atrapar todas esas ideas que vuelan como mariposas antes de que se escapen. Lila estaba a punto de descubrirlo.
Mientras miraba por la ventana, un pequeño y brillante ser de luz apareció flotando junto a su escritorio. Era redondo, cálido y zumbaba con una energía alegre. "Me llamo Punto, soy tu ayudante de historias y he venido a ayudarte."
"He oído que tienes una historia increíble dentro de ti", dijo Punto con una vocecita que sonaba como campanitas. "El primer truco para liberarla es hacer una Lluvia de ideas. ¡Cuéntamelo todo! No te preocupes por el orden, ni por si es perfecto. Solo deja que las ideas caigan como gotas de lluvia."
Lila, emocionada, empezó a hablar sin parar. "¡Mi historia tiene un caballero valiente que en realidad es un conejo! Y vive en un castillo hecho de nubes de azúcar... pero también hay un villano, que es un topo gruñón que odia los dulces... ¡y tienen que encontrar la Flauta Mágica que hace crecer las verduras más sabrosas del mundo!".
Punto escuchaba atentamente, brillando con más intensidad con cada nueva idea. No importaba que el conejo-caballero aún no tuviera nombre o que el topo-villano no tuviera un plan claro. Lo importante era que todas esas chispas de imaginación ya no estaban solo en la cabeza de Lila; ahora flotaban en el aire entre los dos.
Toda gran historia comienza con un pequeño chispazo de muchas ideas juntas. Ahora que las tenían, estaban listos para darles forma.
Dándole corazón y Música a la historia
Una historia no es solo una lista de cosas que pasan; es también cómo se siente y cómo suena. Como una canción, necesita un corazón 💖 que le dé sentimiento y una música 🎵🎶que le dé ritmo. Lila aprendió esto en su siguiente lección con Punto.
"Muy bien, Lila." dijo Punto. "ahora que tenemos todas estas ideas maravillosas, necesitamos darle un corazón 💖 y una música 🎵🎶 a tu cuento."
El corazón es la manera en la que vamos a llamar al Género de la historia.
Punto le preguntó: "¿Cómo quieres que se sientan tus lectores? ¿Será una aventura emocionante que los mantenga al borde del asiento? ¿Un misterio intrigante lleno de secretos? ¿O una historia muy divertida que los haga reír a carcajadas?". Lila pensó un momento. Quería emoción, pero sobre todo, quería que su historia fuera divertida. "¡Quiero que sea una aventura divertida!", exclamó. Ese sería el corazón de su historia.
La música es la forma en la que vamos a referirnos a el Estilo de la historia.
"¡Perfecto!", celebró Punto. "Ahora, la música. ¿Cómo sonarán tus palabras? ¿Usaremos frases cortas y rápidas, como el redoble de un tambor en un momento de acción? ¿O frases largas y melódicas como una canción de cuna para describir el castillo de nubes de azúcar?". Lila decidió que usaría frases rápidas para las batallas de zanahorias y frases más largas para los momentos tranquilos.
Por fin, Lila se sentía más segura. Ya no solo sentía un montón de ideas, sino que sabía qué sentimiento quería provocar y qué ritmo tendrían sus palabras. Con el corazón y la música definidos, el siguiente paso era dar vida a los habitantes de su nuevo mundo.
Creando héroes y mundos fantásticos
En todos los cuentos mágicos se necesita un héroe valiente y un mundo fascinante que explorar. Los personajes son el alma de la historia, y el escenario es el teatro donde ocurre toda la magia. Era el momento de que Lila construyera los pilares de su cuento.
"Vamos a conocer a tu protagonista", propuso Punto. "¿Cómo es ese conejo-caballero?". Lila empezó a describirlo, y Punto le hacía preguntas para que fuera más específica:
"¿Cómo es su personalidad? ¿Es valiente pero un poco torpe? ¿Qué lo hace especial? ¿Quizás tiene una oreja más corta que la otra? ¿Y cómo habla? ¿Usa palabras elegantes como un verdadero caballero o habla muy rápido cuando se pone nervioso?".
Poco a poco, el conejo-caballero dejó de ser una simple idea y se convirtió en Sir Pompón, un conejo valiente con un corazón de oro, un casco hecho de una bellota y un miedo secreto a las tormentas.
Luego, pasaron al mundo. "Ahora, describe el lugar donde vive Sir Pompón", dijo Punto. Lila cerró los ojos y empezó a construirlo con palabras. El Reino del Azúcar era un lugar con ríos de chocolate, árboles de piruleta y un castillo cuyas torres se derretían un poquito bajo el sol de la tarde. Añadir todos esos detalles hacía que el mundo se sintiera real y mucho más emocionante.
Con un héroe valiente y un mundo lleno de maravillas, Lila sentía que su historia cobraba vida. Pero, ¿hacia dónde irían sus personajes? Necesitaban un mapa para guiarlos en su viaje.
El mapa de la aventura
Quizás tú, querido lector que sólo sabes de la parte final de un libro, que es precisamente leer, no te hayas dado cuenta que una buena historia necesita de un mapa, una estructura, para guiar al lector y asegurarse de que nadie se pierda en el camino. Un buen escritor, le explicó Punto a Lila, lleva a sus lectores de la mano desde el principio hasta el final, en un viaje perfectamente planeado.
"Vamos a dibujar el mapa de la aventura de Sir Pompón", dijo Punto sonriendo. "¡Y será un mapa tan bueno y tan claro que estará a prueba de bombas! ¡Imposible perderse!".
Punto le explicó que la mayoría de las historias tienen tres partes importantes:
Primera parte: El comienzo impactante
El principio debe ser como un anzuelo mágico, Lila. Tienes que atrapar al lector desde la primera frase para que piense: "¡Ajá! ¡Quiero saber más!". Debemos empezar con algo emocionante que presente el problema principal". Decidieron que la historia comenzaría justo cuando el topo gruñón roba la Flauta Mágica.
Segunda parte: El nudo de la aventura
"Esta es la parte más larga y emocionante del viaje" continuó Punto. "Aquí es donde Sir Pompón se enfrentará a desafíos, conocerá a nuevos amigos y superará sus miedos para encontrar la guarida del topo." Dibujaron en el mapa un río de caramelo pegajoso que cruzar y un bosque de regaliz oscuro y misterioso.
Tercera parte: El final inolvidable
"Y, por último, el final. Debe ser satisfactorio y memorable. ¡Es como ponerle un lacito precioso a un regalo!". Punto le explicó que el final debía resolver el problema principal de una manera sorprendente y dejar al lector con una sonrisa.
Con su mapa trazado, Lila y Punto tenían un plan claro. Sabían dónde empezaba la aventura, los peligros del camino y el destino final. Sin embargo, Lila estaba a punto de descubrir que, incluso con el mejor de los mapas, el viaje de escribir puede tener obstáculos inesperados.
Las tres nubes confusas
A veces, al dar instrucciones, las cosas pueden salir mal si no somos muy claros. Lila lo descubrió cuando intentó describirle una escena a Punto para que la ayudara a escribirla. Le dio unas cuantas ideas rápidas, pero el resultado fue un desastre. Punto escribió:
Sir Pompón, que odiaba la oscuridad, corrió feliz hacia el bosque de regaliz oscuro para convertirse en panadero con su mejor amigo, el topo. Él le dio el mapa y estaba delicioso.
"¡Esto no tiene ningún sentido!", exclamó Lila, frustrada.
"No te preocupes", la consoló Punto. "A veces, cuando escribimos, aparecen Las Tres Nubes Confusas. Son las que hacen que las ideas se enreden. Te explicaré por qué me confundí.":
La nube de la indefinición
Me dijiste que Sir Pompón encontró 'un lugar bonito', pero esa idea es muy general. Si no eres específica, no sé si te refieres a un campo de flores de gominola o a las brillantes torres del Castillo del Azúcar.
La nube de la contradicción
En tu descripción, me dijiste que Sir Pompón tenía miedo a la oscuridad, pero luego me pediste que entrara en el bosque de regaliz felizmente. ¡Esa información es contradictoria y me confunde!.
La nube del enredo
En la escena estaban Sir Pompón y el topo gruñón. Si me dices 'el le dio el mapa', ¡me confundo! ¿Quién se lo dio a quién? Tienes que ser muy clara: "Sir Pompón le dio el mapa al topo".
Lila tuvo un momento "ajá". Comprendió que la claridad era su superpoder como escritora. No bastaba con tener una buena idea; tenía que expresarla con las palabras exactas para que los demás pudieran ver en su mente lo mismo que ella. Ahora que sabía cómo espantar a las nubes, estaba lista para usar la verdadera magia de las palabras.
El toque mágico del escritor
El verdadero poder de un escritor no está solo en la historia que cuenta, sino en cómo elige y combina las palabras para crear emoción, ritmo y magia. Punto le enseñó a Lila algunos de los secretos mejor guardados de los grandes contadores de historias.
El poder del silencio
"No tienes que contarlo todo, Lila", le susurró Punto. "Si Sir Pompón viaja tres días por el Bosque de Regalíz, no tienes que contar cada desayuno y cada siesta. Puedes escribir: 'Tres días después, salió al otro lado del bosque, más sabio y un poco pegajoso. El lector imaginará la aventura. ¡Eso es usar el silencio!".
Palabras simples y fuertes
"Para los momentos más importantes, ¡usa palabras sencillas y frases cortas! Así impactarán más en el corazón del lector. En lugar de decir 'Sir Pompón se sintió invadido por una sensación de temor', prueba con 'Sir Pompón sintió miedo'. ¡Es más directo y fuerte!".
Mantén la energía
"¡Y lo más importante de todo!", exclamó Punto brillando con entusiasmo. "¡Debes estar emocionada con tu historia! Si tú te diviertes y te emocionas al escribirla, tus lectores también lo harán. Esa magia se transmite a través de las palabras."
Lila reescribió una pequeña parte de su historia aplicando estos trucos. Cambió algunas frases largas por otras más cortas en la escena de acción y se dio cuenta de que ahora era mucho más emocionante. ¡Realmente funcionaba! Su historia estaba casi lista, pero le faltaba un último paso crucial: el pulido final para que brillara como una estrella.
El brillo final: revisar y mejorar
Ninguna obra maestra, ya sea una pintura, una canción o una historia, está perfecta en el primer intento. El último secreto que Punto le enseñó a Lila fue el arte de la revisión: el proceso mágico de pulir un diamante en bruto hasta hacerlo brillar.
"Ser escritora también significa ser la primera y más importante lectora de tu historia", le dijo Punto. "Ahora tienes que leerla con atención y no tener miedo de cambiar cosas para que quede aún mejor".
Lila leyó su cuento en voz alta. Al escucharlo, encontró algunas palabras que se repetían mucho y frases que sonaban un poco raras. Con su lápiz, cambió una palabras aquí, y añadió un detalle allá.
"Este es el paso de la humanización, Lila", le explicó Punto. "Yo puedo ayudarte a construir la casa, pero tú eres quién la decora y la convierte en un hogar. Es tu trabajo añadir tus chistes, tus sentimientos y tu forma única de ver el mundo. Eso es algo que ninguna magia ni ninguna máquina puede hacer. Ese es tu superpoder como autora".
Tú eres quién decora y convierte la casa en un hogar.
Después de este último paso, Lila miró su historia. Ya no era un revoltijo de ideas en su cabeza ni un borrador lleno de nubes confusas. Era una aventura completa, brillante y lista para ser compartida.
Una historia para el mundo
Lila sostenía las hojas de papel con orgullo. Allí estaba la aventura de Sir Pompón, el conejo-caballero, desde su impactante comienzo hasta su inolvidable final. Se sentía increíblemente feliz.
Se dio cuenta de que Punto había sido un ayudante maravilloso, una herramienta mágica que la había guiado. Pero la verdadera magia no venía de él. La magia había nacido de su propia imaginación, de su esfuerzo por encontrar las palabras correctas y del corazón que había puesto en cada frase. La ayuda era importante, pero ella, la autora, siempre fue la creadora principal. Ese último paso, el del "Brillo Final", fue su "humanización": el momento en que la historia dejó de ser solo una serie de ideas y se convirtió en algo verdaderamente suyo.
Lila había aprendido la lección más importante de todas. Ahora sabía que, sin importar los desafíos, lo más valioso es siempre contar una historia. Porque solo así lograría lo que siempre había soñado: entusiasmar, emocionar y enamorar a quienes la leyeran.
Sin importar los desafíos, lo más valioso es siempre contar una historia.
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Lila y Punto
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Ubicación:
Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, España
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